Laca: donde la piel cuenta su propia historia
, lo que Sara ha construido es una nueva forma de entender el cuidado personal
Hablar de belleza puede sonar superficial, hasta que alguien como Sara Nemer te recuerda que la piel también habla. Ocho años después de haber traído Laca a La Paz, esta especialista en cosmetología y salud cutánea ha logrado mucho más que abrir un centro estético: ha construido una filosofía que enseña a verse bien desde el bienestar de la piel.
“Trabajar en la salud de la piel es el primer paso para sentirse bien”, afirma. Y esa convicción la acompaña desde el día en que descubrió su verdadera vocación. Aunque estudió Administración de Empresas, fue un curso de cosmiatría en Boston el que cambió su rumbo. Sara siempre amó el maquillaje, pero ahí comprendió algo más profundo: no hay maquillaje que brille sobre una piel que no respira salud.
Así nació su propósito: ayudar a las personas a recuperar la vitalidad de su piel y, con ella, su confianza. Laca no es solo una marca de cosmética profesional: es un ecosistema de belleza consciente con tres pilares que se retroalimentan entre sí.
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Escuela: ha formado a miles de personas —en su mayoría mujeres— brindándoles herramientas y conocimiento para diagnosticar y tratar la piel con criterio profesional.
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Centro de servicios: ofrece tratamientos personalizados, diseñados a partir de diagnósticos reales y con acompañamiento constante.
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Productos: su línea de cosmética profesional cuenta con respaldo científico, fórmulas efectivas y el sello de calidad que distingue a Laca en toda Latinoamérica.
Pero más allá del método, lo que Sara ha construido es una nueva forma de entender el cuidado personal. Su meta es devolverle salud y equilibrio a la piel. “Cada piel tiene una historia diferente”, dice, “y nuestro trabajo es escucharla para poder ayudarla a sanar”.
Esa filosofía también implica luchar contra uno de los grandes problemas actuales: la desinformación. Las redes están llenas de consejos erróneos y rutinas que, en lugar de ayudar, dañan. “Una piel enfermita suele estar así por un mal diagnóstico o por el uso equivocado de productos. Por eso, educar es parte esencial de nuestro trabajo”, explica.
Hoy, cada vez más personas —hombres y mujeres— se acercan al mundo del skincare consciente, buscando entender su piel más allá del espejo. Ese cambio cultural es, en gran parte, fruto de profesionales como Sara, que defienden la educación, la ética y el bienestar como las verdaderas bases de la belleza.
Al despedirnos, Sara sonríe y deja una frase que resume su espíritu emprendedor: “Mi lema es soñar, pero ir detrás de ese sueño con todo. Si lo haces con pasión y propósito, sin duda lo vas a alcanzar.”
Y quizá esa sea la verdadera esencia de Laca: un lugar donde la belleza no se impone, sino que aflora naturalmente, como la piel cuando vuelve a respirar.













