¿Rescatadores o vanguardistas? ¿Historia o tendencia? Los desafíos de la educación en Diseño Gráfico
Carolina Muñoz, docente de la Universidad Católica, habla sobre el panorama del Diseño Gráfico en Bolivia. Las nuevas generaciones, el diseño como forma de vida, el rescate de la historia, las tendencias del mundo digital y el trabajo de la Cato.
Para Carolina, el diseño no es solo “voy a diseñar un loguito y ya”, sino que es un estilo de vida “que se respira todo el tiempo”. Y, como tal, procura transmitir esa filosofía a sus estudiantes de la Cato. Es exigente con ellos, trata de sacarlos de su zona de confort porque es su forma de entender el trabajo de un profesor universitario. Muchas veces le funciona y otras quizás no tanto. Es por eso que trata de reinventar su forma de enseñar y transmitir.
En este afán, muchas veces se encuentra con desafíos importantes para su profesión. “La formación en diseño en Bolivia está evolucionando a pasos veloces, está cambiando todo el tiempo, no te puedes dormir, tienes que estar siempre atento a lo que está pasando, nuevas tecnologías, nuevos programas, tendencias, metodologías”, comenta al respecto.
La Universidad Católica ofrece a sus estudiantes la formación necesaria para poder manejarse con soltura en este mundo laboral tan exigente. Están constantemente repensando las metodologías, observando el trabajo de otras universidades en el mundo, adaptando sus contenidos a las tendencias y exigencias del mercado, y capacitando a sus estudiantes con las herramientas más actuales. Además, gracias a docentes como Carolina, no pierden de vista el lado académico y teórico del diseño.
Y es que Carolina, como profesora y académica, se encuentra en una encrucijada constante entre la urgencia de la vanguardia y el vacío de la historia. Sabe que el mundo laboral exige estar al día con todo, pero también es consciente de que es necesario escribir la historia del Diseño Gráfico en Bolivia, cuyas páginas están prácticamente en blanco porque no se ha investigado ni escrito lo suficiente al respecto.
Mientras que algunos de sus estudiantes se interesan por rescatar las raíces del diseño en Bolivia con temas como los carteles de cine en los sesentas o las portadas de los discos de rock nacional, otros están metidos en comunidades globales y se inspiran en la estética del K-pop o de los videojuegos. Sea como sea, estos estudiantes están construyendo el futuro de esta profesión en nuestro país.
Carolina Muñoz no ve límites en el diseño, al que considera "infinito, perfectible todo el tiempo". Su sueño y el sueño de la carrera de Diseño Gráfico de la Cato es que el mundo les dé el lugar que merecen y, en algún momento, quizás, ver a un diseñador como CEO de una empresa grande. “Nosotros somos estrategas, somos directores creativos, somos personas que solucionamos problemas, pero que vemos el problema de otra forma”, cierra.













