Daniel Nosiglia: “Quiero que la gente me recuerde como un boliviano que lo ha dado todo por su país”
Siempre he estado rodeado de motores, de ruedas y de velocidad.
Conocemos al empresario detrás del deportista y al hombre competitivo detrás de sus pasiones.
A pocos meses del próximo Dakar Rally, Daniel Nosiglia se prepara con la determinación de siempre. Está física y mentalmente al 100% listo para volver a desafiar el desierto más exigente del planeta: Arabia Saudita. Para él, no se trata solo de participar: su meta es convertirse en leyenda. “Quiero que la gente me recuerde como un boliviano que lo ha dado todo por su país”, afirma con convicción.
Y motivos no le faltan. El Dakar —considerado la prueba más dura del mundo del motor— exige al máximo a sus competidores, especialmente en la categoría de motos, donde el piloto depende únicamente de sí mismo.
Ya son ocho años consecutivos enfrentando el Dakar, una cifra que lo coloca entre los pilotos más experimentados de la región. “En ninguno de los Dakars he salido con ganancia económica, siempre he invertido, siempre he gastado”, confiesa desde su oficina en Race Store. “Pero lo hago porque amo este deporte. Cada competencia me deja una enseñanza nueva y me impulsa a seguir mejorando”.
Esa mentalidad competitiva también lo acompaña fuera de la pista. Race Store, el negocio familiar de los Nosiglia, se ha convertido en un referente en el mundo de las motocicletas en Bolivia. Con presencia en La Paz y alianzas con dos de las marcas más importantes del mundo —Honda y Hero—, el emprendimiento combina experiencia, servicio técnico especializado y una visión moderna del motociclismo.
“Siempre he estado rodeado de motores, de ruedas y de velocidad. Nuestras empresas giran en torno a eso que nos apasiona. Por eso, para mí no es venir a trabajar, es venir a divertirme”, dice Daniel con una sonrisa, mientras muestra las motos que decoran su negocio.
Bajo su liderazgo, Race Store se ha consolidado como la tienda número uno en ventas en La Paz. Más allá de los números, el éxito se sostiene en un principio que Daniel aplica tanto en los negocios como en el deporte: disciplina, constancia y servicio. “No solo vendemos motos; ofrecemos una experiencia completa: mantenimiento, repuestos, asesoramiento y, sobre todo, cercanía con nuestros clientes”, explica.
Para entender su éxito, basta con conocer su forma de pensar: “Yo soy súper, súper competitivo. Si me pongo a jugar play con un amigo, quiero ganar. Si me pongo a hacer pesas con un amigo, quiero ganar. En lo que se te ocurra, quiero ganar, porque competir me emociona y me motiva a mostrar la mejor versión de mí mismo”. Este espíritu es el que lleva a Daniel a superarse cada vez más, como deportista, como empresario y como joven boliviano que deja un eco en nuestra sociedad.
Hoy, Daniel representa una nueva generación de bolivianos que sueñan en grande y trabajan por dejar huella. Entre el rugir de los motores y la gestión empresarial, su nombre ya es sinónimo de entrega, pasión y orgullo nacional.
“Quiero que mi historia y trabajo inspire a otros a creer que desde Bolivia también se puede llegar lejos. Porque no hay límites cuando haces las cosas con pasión”, concluye.













