Saint Andrew’s: 75 años formando líderes bolivianos
Formar personas que sirvan al Estado, y no que se sirvan de él
Uno de los colegios más emblemáticos de La Paz cumple tres cuartos de siglo ofreciendo una educación con los más altos estándares de calidad.
En un país donde se insiste en la necesidad de constancia y educación de excelencia, el colegio Saint Andrew’s llega a sus 75 años con una misión clara: formar líderes comprometidos con Bolivia. Una aspiración tan ambiciosa como necesaria en tiempos en los que el liderazgo suele medirse por la cantidad de seguidores en redes sociales.
Paola Reyes, directora general y exalumna del colegio, es economista y politóloga, aunque su trayectoria profesional la llevó inevitablemente al mundo de la educación. “Una sociedad no puede mejorar si no hay educación”, repite con la convicción de quien ha comprobado esa verdad una y otra vez. Con más de 25 años de trabajo en la institución, Reyes defiende una enseñanza que no solo transmita conocimientos, sino que también forme pensamiento crítico y sentido ético en los jóvenes.
Fundado en 1950, el Saint Andrew’s ha sido testigo de golpes de Estado, reformas educativas y cambios de paradigma. Nació en la zona de Obrajes y, tiempo después, se trasladó a su actual campus en La Florida. Pocos colegios privados del país pueden presumir no solo de tal longevidad, sino de haber mantenido un rumbo coherente a lo largo de su historia.
Desde hace más de quince años, el colegio forma parte de la red del Bachillerato Internacional (IB), un reconocimiento que se gana demostrando excelencia, no solo promesas. Su enfoque es claro: enseñar a pensar, no solo a aprobar. En lugar de promover la acumulación de datos, apuesta por el desarrollo de habilidades para la vida —pensamiento crítico, resolución de problemas, empatía— preparando a los estudiantes para navegar el caos del mundo moderno y convertirse en timoneros de su propio destino.
En Saint Andrew’s, los estudiantes entienden la importancia de la tecnología en la vida contemporánea. Sin embargo, Reyes advierte sobre los riesgos del exceso de pantallas —“una nueva forma de analfabetismo emocional”, como la llama— y defiende la importancia del movimiento, del juego libre y del aburrimiento fértil. En una sociedad que teme al silencio, enseñar a los niños a “aprender a aburrirse” se ha vuelto casi un acto de revolución pedagógica.
Paola Reyes también ha dejado su propia huella en la historia del colegio. Con siete años al frente, es la directora más longeva y la segunda mujer en ocupar ese cargo. Bajo su liderazgo, el Saint Andrew’s no busca solo formar profesionales exitosos, sino ciudadanos íntegros. Su visión podría resumirse en una sola frase: “Formar personas que sirvan al Estado, y no que se sirvan de él.”
Hoy, al cumplir 75 años, el colegio Saint Andrew’s no celebra únicamente el paso del tiempo, sino la permanencia de una idea: que educar es, en esencia, un acto de fe en el futuro. Una fe que no se mide en cifras ni trofeos, sino en algo mucho más profundo: la esperanza de que la ética, el pensamiento crítico y la vocación de servicio sigan construyendo un país mejor.













