Nazur Nemer: El arte de emprender con propósito
Más allá del mundo del fitness, Nazur ha expandido su visión hacia lo digital con proyectos como IZI Soluciones Digitales y Fast Dollar
Hay emprendedores que nacen del cálculo, y otros que surgen del instinto. Nazur Nemer pertenece a esa generación de emprendedores que no separa la estrategia del propósito ni el éxito de la ética. Fundó su primer gimnasio en 2016, cuando la mayoría de sus contemporáneos aún buscaban definir su rumbo. Desde entonces, su historia ha sido una mezcla entre el fitness y la estética, dando un salto a la tecnología y las finanzas. Todo bajo una filosofía que podría resumirse en una sola frase: trascender es “hacer que las cosas existentes mejoren, o crearlas si no existen”, pero siempre con la intención de que perduren.
Para Nazur, el riesgo es parte del juego, pero nunca sin dirección. Confiesa bastante serio que de la universidad “solo el 10% de lo aprendido se aplica”. El resto —lo que realmente sostiene a un emprendimiento— son las habilidades blandas: la empatía, la persistencia, la intuición. Y, sobre todo, la capacidad de vender. En su mundo, el éxito no depende de la suerte sino del movimiento, porque un negocio, como él dice, “no es poner nomás y sentarse a esperar que la gente llegue”.
Su gimnasio, CrossFit 3640, es una extensión de esa visión. Más que un espacio deportivo, es una escuela de disciplina y salud a largo plazo. Aquí no hay fórmulas mágicas, sino entrenadores certificados capaces de trabajar tanto con deportistas de élite como con personas mayores o lesionadas, su objetivo no es moldear cuerpos, sino mejorar vidas: “Si alguien logra levantar una garrafa sin dolor, eso ya es una victoria”, afirma.
Ese mismo espíritu se respira en The Barber Cruise, su barbería con alma. Nazur la define como “un espacio de desconexión con buena música y café”, pero detrás de esa atmósfera hay un propósito más profundo: visibilizar a los deportistas bolivianos, a esos héroes anónimos que pocas veces reciben reconocimiento. Sus camisetas y objetos decoran las paredes como símbolos de esfuerzo y perseverancia.
Más allá del mundo del fitness, Nazur ha expandido su visión hacia lo digital con proyectos como IZI Soluciones Digitales y Fast Dollar, emprendimientos que buscan simplificar procesos y acercar la tecnología a las personas. Todo parte de la misma idea: si algo puede hacerse mejor, hay que hacerlo
No todo ha sido sencillo. Las crisis económicas y los desafíos empresariales le enseñaron a priorizar lo humano sobre lo material. “En los momentos más duros, mis socios y yo fuimos los últimos en cobrar. Primero estaba nuestro equipo”, recuerda con orgullo.
Nazur Nemer no busca ser recordado sólo por los números o los logotipos de sus empresas, sino por la huella que deja en las personas. Cree que el verdadero éxito no se mide en cifras, sino en impacto. Lo dice con una convicción que trasciende cualquier discurso motivacional: “Todo rebota. No quiero que me recuerden por cuánto gané, sino por haber dado, de verdad, a cambio de nada.”
Al final, su historia no es solo la de un empresario boliviano con múltiples proyectos, sino la de alguien que entendió que emprender también puede ser un acto de conciencia.













